La Ruta del Bakalao

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La carretera de El Saler se convirtió a finales de los 80 y principios de los 90 en el foco principal de la movida valenciana. Eran los años de la Ruta del Bakalao. Jóvenes de todas partes de España se congregaban en Valencia los fines de semana. Hoy veremos qué discotecas estaban en boga aquellos años.

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La Ruta del Bakalao o Ruta Destroy aprovechó a una juventud inmadura recién salida de las trabas del franquismo y poco informada sobre el mundo de las drogas. Es inevitable ligar estas discotecas al gran consumo de anfetaminas. En todo caso, la Ruta del Bakalao supuso un trampolín para la cultura discotequera en Valencia y en el resto de España.

Barraca era una discoteca abierta ya desde finales de los 70. En esta sala se daba importancia al plano teatral de las sesiones y a los conciertos. Esto la configuró como un punto de encuentro de artistas y personas con mentalidad inquieta. Fue una de las primeras salas españolas donde se exhibían drag-queens. Además, tenía una pista giratoria, una piscina y caballos de tiovivo.

Cerca de la Barraca estaba Chocolate, una discoteca con una ambientación mucho más oscura y psicodélica, mezclando música rock y electrónica. Como cerraba horas más tarde que su vecina Barraca, muchos acudían a Chocolate para prolongar la fiesta a altas horas de la madrugada. Era la discoteca gótica por excelencia.

Spook Factory aprovechó el cierre de las dos anteriores discotecas por problemas para obtener el éxito. En ella sonaba techno y mákina, como se conoció al estilo “ebm” porque procedía de la “maquinaria” alemana y belga.

Espiral fue una discoteca popular a partir de 1986 y se encontraba en La Eliana. Atraía a un público más duro y era considerada una de las más “cañeras”. Ese año también abrió sus puertas Puzzle con sonidos house y technopop.

También hablaremos de ACTV, que llegó en 1987 a la misma arena de la playa de la Malvarrosa. Su estilo por excelencia era el techno. Durante una temporada esta discoteca también abría los lunes por la tarde.

NOD, también llamada Don Julio, se abrió en 1988 en medio de campos de naranjos. Esta discoteca fue, en parte, responsable de la cultura que hoy conocemos como “botellón”. En su parking los fiesteros montaban sus juergas con equipos de sonido, alcohol y drogas.

Hasta aquí nuestro recuerdo a la Ruta del Bakalao valenciana. Por supuesto, su influencia se extendió al resto de la Comunidad y a otras ciudades de la península. El estilo musical del bakalao sigue en pie, aunque ha perdido muchísimos seguidores debido en gran parte a los problemas nocturnos relacionados con las drogas y que tanto propagaron los medios de comunicación en la época. Los accidentes de coche y el consumo de estupefacientes ensuciaron la movida valenciana.

Imagen de madèo, Flickr.

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